Día 7: Trabajando juntos

Yo soy una persona de números. Mi esposa Sharon no lo es. Así es que te imaginarás mi sorpresa años atrás, cuando descubrí que ella tiene algunas opiniones en cuanto al dinero. Pero lo que en realidad me impactó fue la cantidad de veces que ¡ella tenía razón y yo no!

Sharon tiene todas las cualidades de una mujer sureña y delicada. Nunca presiona para que las cosas salgan como ella lo desea, pero tiende a tener “sentimieeeentos” cuando se trata de grandes decisiones. Al principio, nunca puse mucha atención a esos “sentimieeentos”. Pero después que mi orgullo dejó a mi familia en la calle, aprendí a confiar en ellos. Hoy en día no tomo decisiones grandes sin antes pedir el consejo de Sharon.

Por ejemplo; en los primeros días de mi compañía, nunca contrataba a nadie sin que antes el candidato cenara con Sharon y conmigo porque necesitaba escuchar la opinión y sabiduría de Sharon. Eso es algo que se lo pasé a mi equipo de liderazgo hoy en día. Nuestra compañía no contrata a nadie hasta que la esposa(o) del candidato haya completado una entrevista con nuestro equipo de líderes.

En realidad, creo que Proverbios 31:10-11 es una prescripción para tomar una decisión financiera sabia. Si estás casado, tú y tu esposa(o) son uno solo. Si haces una compra mayor o inviertes dinero sin consultar a tu cónyuge, ¡solo estás operando con la mitad de tu cerebro! Y los resultados son raramente una bendición. Cada vez que he hecho una decisión mayor sin el consejo de Sharon, me ha causado muchos dolores de cabeza y me ha costado mucho dinero.

Si tú eres soltero(a), puedes consultar a las personas que has escogido para rendir cuentas. De cualquier manera, el punto es salir de tu propia cabeza, compartir tu plan con alguien y dejar que ellos te digan si es una buena idea o no.

Admito que hablar acerca del dinero puede traer algunos desacuerdos, pero eso es normal en un matrimonio saludable. Solo recuerda que tu cónyuge no es tu enemigo. De hecho, Dios los ha puesto a los dos en el mismo equipo para hacer a cada uno de los dos mejor. Y quien sabe, pero si los dos puede estar de acuerdo con la chequera, quizás el único pleito verdadera será por quien tiene el control remoto de la TV.