Siempre Hay Una Salida

¡Cada vez que se presenta una tentación, también hay una salida!

Cuando nosotros cedemos a la tentación, nuestro cerebro produce una sustancia que se llama Dopamina que te estimula y te da una emoción. Y cuando cedemos a la tentación sentimos esa sensación, esa emoción y aceleración… seguido por remordimiento, la culpa y la vergüenza.