Día 3: Ahorra hoy, asegura el mañana

El declararme en bancarrota fue una llamada de atención para mí. Había disfrutado de muchas cosas buenas, pero lo perdí todo por mi falta de disciplina. Así es que; cuando me vi forzado a empezar todo de nuevo desde abajo, decidí hacer las cosas diferentes la segunda vez.

Una de las cosas que decidí hacer es aprender los hábitos de la gente rica. Pensé que, si quería ser rico, lo que tenía sentido es aprender (y hacer) lo que la gente rica hace.

En las últimas dos décadas, he pasado tiempo con millonarios y billonarios. Los he estudiado y trato de entender cómo es que ellos obtienen riquezas y como las mantienen. Lo que encontré es que el principio en Proverbios 21:20 en realidad funciona en la vida real. La gente sabia tiene dinero cuando lo necesitan porque tienen un plan para sus emergencias. Pero los tontos gastan todo lo que tienen (y aún más de lo que tienen) tan pronto lo obtienen.

Por ejemplo, me di cuenta que la gente adinerada no viven como gente rica. En lugar de lucir su dinero, ellos deciden adoptar un estilo de vida de la clase-media-alta. Algunos de ellos hasta deciden vivir como los de la clase-media-baja y ni siquiera sufren y ni se apenan por eso. Ellos solo siguen haciendo lo que los llevó a las riquezas.

Una de las cosas más básicas que hacen, es ahorrar. En lugar de gastar su dinero en juguetes extravagantes, continúan ahorrando dinero. Ellos se mantienen usando el poder del interés para acumular y construir riquezas. Siempre están pensando en crear seguridad para el futuro.

En contraste, muchas gentes son como yo era antes, cuando perdí todo en mis años veinte. No tienen la disciplina de hacer lo más sencillo, que es ahorrar.

¡En lugar de volverse ricos haciendo lo que la gente rica hace, se mantiene “pobres” haciendo lo que la gente “pobre” hace!

En la hoja de presupuesto que mi compañía provee, la primera línea es “Ofrendar o Dar” porque queremos que honres a Dios primero. Pero, la segunda línea es “Ahorros” porque queremos que te pagues a ti mismo antes que a nadie más.

Las personas sabias ahorran dinero. Es un principio Bíblico básico y claro. Y si gasta cada centavo que pasa por tus manos; entonces, ¿adivina qué? ¡eres un tonto! No me culpes a mí, ¡Dios lo dijo!